Barcino

¡Buenas noches a todos!

En estos últimos días de verano estoy preparando posts especiales sobre Sevilla y Córdoba, las ciudades donde he estado de vacaciones este año. Pero mientras se va cociendo a fuego lento aprovecho para inaugurar una nueva sección del laberinto: Arqueología.

Y empezamos con Barcelona, la ciudad romana que más cerca tengo.

Espero que os guste.

 

La Colonia Iulia Augusta Paterna Faventia Barcino, la actual Barcelona, fue fundada entre los años 15 y 5 a.C., en la época del emperador Augusto, durante la reestructuración del noreste de la península Ibérica. Era una colonia bien situada: en una llanura muy fértil entre la sierra de Collserola y la costa, y entre el río Llobregat y el Besòs; se encuentra en el trazado de la Vía Augusta, que comunicaba la costa mediterránea de la península con Roma.

Tenía una extensión de 10 hectáreas, era de planta rectangular dividida en cruz por las dos calles más importantes, el cardo maximus, que corresponde a las actuales calles de la Llibertat y del Call, y el decumanus maximus, las actuales calles del Bisbe y de la Ciutat. En el cruce de estas dos calles se encontraba el forum, que corresponde al ángulo noreste de la actual Plaça Sant Jaume. El resto de calles, perpendiculares o paralelas al cardo maximus y al decumanus maximus formando una cuadrícula, eran llamados cardines y decumani minores que eren anchos y con alcantarillado. La ciudad tenía los ángulos recortados y estaba rodeada de murallas con torres y cuatro puertas. Podemos decir que seguía el esquema urbanístico de las colonias romanas y los castra, los campamentos militares.

Barcino no tenía tanto poder como Tarraco y por este motivo no se construyeron muchos edificios y monumentos importantes. Los que conservamos son los siguientes:

En el forum había un gran templo dedicado al culto imperial del siglo I d.C. Se erigía sobre un podium, de planta rectangular, era períptero (es decir, completamente rodeado de columnas en su exterior) y de orden corintio. Conservamos cuatro columnas del ángulo posterior este en el Centre Excurcionista de Catalunya, con sede en la calle Paradís.

Debajo del Museu d’Història de la Ciutat y de la Plaça del Rei, quedan 4000m2 de restos arqueológicos, formados por plantas de casas (domus) y diferentes tiendas (tabernae), una de alimentos, una tintorería y una labandería.

Las murallas se construyeron durante el siglo I d.C, en un contexto de paz en el Imperio, período llamado Pax Romana o también Pax Augusta, y por este motivo no fueron muy fortificadas, ya que tenían la finalidad de dar prestigio y no de defender la ciudad. Actualmente podemos ver partes de ésta en la calle de la Tapineria, donde hay la única torre con forma octaédrica, y en la plaza de Ramon Berenguer. No se conserva entera porque durante la época medieval fue reaprovechada para la construcción de algunas casas y palacios.

Otra parte de la muralla eran las puertas, de las que solo se conserva la puerta decumana en la Plaça Nova, por donde llegaban los dos acueductos que abastecían de agua la ciudad. Justo en el lugar donde penetraban a la colonia, se hizo la reconstrucción de un arco de uno de los dos acueductos. Se conservan restos de cuatro arcos del otro acueducto en la calle Duran i Bas.

Donde actualmente hay la Plaça de la Vila de Madrid, se situaba la necropolis, siempre fuera de las murallas, en una de las vías de acceso a la colonia. Hay muchas tumbas de diferentes tipos alineadas en dos filas paralelas.

Barcelona, como toda ciudad que se precie y segun los romanos, también tiene un origen mítico. Dice la leyenda que Hercules, el equivalente romano del héroe griego Herácles, hijo del dios Júpiter (Zeus para los griegos) y la reina mortal Alcmena, la fundó:

Hercules zarpó de Grecia con nueve naves con la intención de fundar una ciudad en una llanura que havia visto en uno de sis viajes. A mitad de trayecto fueron sorprendidos por una tormenta muy violenta que los desvió de su rumbo. Ocho de las naves llegaron a las costas de Marsella. Cunado pasó la tormenta y creyendo que habían perdido una de las naves, bordearon la costa hasta llegar a la fértil tierra a los pies del monte Montjuïc. Muy sorprendidos y contentos descubrieron que la nave que creían perdida ya había llegado y que sus tripulantes ya habían empezado a construir la ciudad. Hércules decidió dar el nombre de Barca nona (Barca novena) a la nueva ciudad.

Esta es una versión del mito romano, pero también existe otra en la cual Hércules viaja acompañando a Jasón y los Argonautas, no obstante, los romanos no fueron los únicos en inventarse unos orígenes que diesen prestigio a la ciudad. Cartago relaciona su fundación con Amílcar Barca, y así con la estirpe del que fue el padre de Aníbal, el único no-romano que pudo, supo y tubo el valor de plantar cara a la indestructible Roma, llegando a poner en peligro la capital y el Imperio durante las Guerras Púnicas (264-146 a.C).

Marta Borràs Ollé

28-8-2012