To be or not to be (1942) de Ernst Lubitsch

Os recomiendo fervientemente esta joya del cine cómico. Acabo de terminar la assignatura de Cine II: El Cine Clásico, y entre los trabajos que me han pedido he tenido la suerte de poder estudiar To be or not to be (1942) de Ernst Lubitsch.

El  trabajo constaba de las siguientes partes: una ficha técnico-artística, la sinopsis, la segmentación secuencial del film y la descripción detallada de una secuencia básica (que no incluyo aquí), la contextualización historico-política, artística, industrial y estilística, un análisis critico-interpretativo, la recepción inmediata y la fortuna crítico-histórica del film.

Tom Dugan (cómo Hitler)

Tom Dugan (cómo Hitler)

¡Peligro spoilers! Lo mejor sería ver primero la obra para así poder enfrentarte a ella sin prejuicios ni ideas preconcebidas, pero por si con solo la palabra “fervientemente” no te he convencido, puedes leer hasta los contextos (incluidos) que son el tercer apartado…

 

1. Ficha técnico-artística

Título original: To be or not to be

Título español: Ser o no ser

Año: 1941-42

Nacionalidad: Estados Unidos

Dirección: Ernst Lubitsch

Productores: Ernst Lubitsch y Alexander Korda

Argumento: Melchior Lengyel y Ernst Lubitsch

Guión: Edwin Justus Mayer

Director de fotografía: Rudolph Maté

Dirección artística: Vincent Korda y J. McMillan Johnson

Montaje: Dorothy Spencer

Efectos especiales: Lawrence Butler

Sonido: Frank Maher

Música: Werner R. Heymann

Decorados de interiores: Julia Heron

Maquillaje: Gordon Bau

Vestuarios: Irene (para Carole Lombard) y Walter Plunkett

Ayudante de dirección: William McGarry y William Tummel

Intérpretes: Carole Lombard (Maria Tura), Jack Benny (Joseph Tura), Robert Stack (Teniente Stanislav Sobinski), Félix Bressart (Greenberg), Lionel Atwill (Rawitch), Stanley Ridges (Profesor Alexander Siletsky), Sig Ruman (Coronel Ehrhardt), Tom Dugan (Bronski), Henry Victor (Capitán Schultz), Charles Halton (Dobosh), George Lynn (actor-ayudante), Maude Edurne (Anna), Halliwell Hobbes (General Amstrong), Miles Mander (Mayor Cunnighan).

Producción y distribución: United Artists

Género: Comedia

Duración: 99 min.

Estreno: 6 de marzo de 1942

 

2. Sinopsis

La trama se inicia en el verano de 1939, durante la Segunda Guerra Mundial, y en vísperas de la ocupación nazi en Varsovia. Una compañía polaca de teatro, las estrellas de la cual son el matrimonio de Maria y Joseph Tura, están ensayando una obra satírica sobre la Gestapo, pero deberán renunciar a su estreno debido a las presiones políticas. En su lugar representarán el clásico de Shakespeare Hamlet. Una vez ha estallado la guerra, el teniente Sobinsky, un admirador de la actriz polaca y aviador de los Aliados, conoce al profesor Siletsky, y se da cuenta de que es un espía al servicio de la Gestapo que ha conseguido una lista con los nombres de los colaboradores de la resistencia polaca en Varsovia, y va tras él para detenerlo. La compañía de teatro se ve implicada y ayuda al teniente a evitar que la información llegue a manos de los alemanes.

 

3. Contextualización del film

El contexto histórico-político

1941 fue un año crucial en el desarrollo de la segunda Guerra Mundial. En junio Hitler queda como potencial dueño de Europa, exceptuando Gran Bretaña. Los alemanes recuperan Alsacia-Lorena, invaden la costa atlántica francesa y ocupan gran parte del territorio francés y su capital, París. Las tropas alemanas invaden la Unión Soviética el 22 de junio en la llamada operación Barbarossa y el avance hacia Moscú de las tropas nazis es imparable. En medio de este contexto comienza el rodaje de To be or not to be.

El 7 de diciembre de este año, la aviación japonesa destruye la flota de guerra americana de los Estados Unidos, gobernado por el presidente Roosevelt. Esto significó uno de los puntos de inflexión de la Gran Guerra con la incorporación de Estados Unidos al bando aliado.

En enero de 1942, en la Alemania nazi, tuvo lugar la conferencia de Wannsee, organizada por el jefe de la policía nazi y del servicio de seguridad de la SS, donde se adoptó la “solución final” que consistía en esterilizar, deportar y exterminar todos los judíos de Europa.

En este contexto, Lubitsch, judío berlinés, propone realizar una sátira antinazi, una comedia cuyos protagonistas son un grupo de actores polacos y judíos. El atrevimiento de este director, fue calificado por algunos de oportunista, pero la verdad es que su valentía para realizar tal obra solo es comparable con la de otro director, Charles Chaplin con su película El gran dictador, de 1940, donde se critica ferozmente la ideología nazi en un momento histórico en que eran los vencedores de la guerra.

La propaganda aliada, difundía una imagen del nazismo como si se tratara de la encarnación absoluta del mal. El sistema de Estados Unidos de Hollywood, empezó su campaña para promover el esfuerzo bélico, realizando películas en las que se exaltaba el patriotismo y el esfuerzo de la población americana como necesarios para ganar la guerra. En julio de 1942 se creaba la OWI (Office of War Information), organismo destinado a controlar la producción fílmica para que se priorizaran las películas que contribuyeran a la causa.

 

La comedia: contexto del género

Durante los años 30’ y 40’ en Hollywod triunfó la comedia romántica, sofisticada, a lo que se le llamó más específicamente screwball. Se trataban de obras provenientes en muchos casos de la tradición teatral. En ellas se representaban triángulos amorosos, matrimonios que se desmoronan, desastres conyugales producidos por la aparición de terceros, etc. Había confrontación de sexos o clases sociales. Los años de 1929 a 1933, se puede considerar como un período muy fructífereo de Lubitsch, ya que él contribuyó a crear el espíritu y el estilo de la comedia romántica de Hollywood. Dos obras suyas importantes fueron Un ladrón en la alcoba (1932) y Una mujer para dos (1933).

1934 está considerado por la crítica como el año fundacional de screwball, con el estreno de la comedia de Frank Capra, Sucedió una noche. Lubitsch dirige entre 1934 y 1939 cuatro obras maestras: La viuda alegre (1934), Ángel (1937), Ninotchka (1939) y La octava mujer de Barba Azul (1938). Hawks firma en 1938 la que quizá sea la más famosa de todas las comedias screwball, La fiera de mi niña.

La producción cinematográfica de la década de los 30’, representaba un optimismo, una confianza social que respondía a las consignas políticas del New Deal del presidente Roosevelt después del crac financiero de 1929. Pero en estos años apareció el código Hays, que se aplicó estrictamente en 1934 y que obligó a muchos guionistas a ingeniárselas para escapar de la censura. En 1940 aparecieron dos excepcionales comedias de este estilo: Luna nueva de Howard Hawks e Historias de Filadelfia de Georges Cukor.

En 1941 destaca la entrada de Estados Unidos en la segunda Guerra Mundial, e inaugura la década cinematográfica con el estreno de Ciudadano Kane de Orson Welles. De 1940 al 44, destaca Preston Sturges como genio de la comedia. Los primeros 40’ suponen el declive de la screwball comedy, el nacimiento de algunos géneros como el cine negro y la revitalización de otros como el western o el bélico.

Lubitsch dirigió en esta década cinco comedias. De hecho, él y Sturges fueron los dos únicos directores que continuaron utilizando un género que prácticamente todos habían abandonado.

Las dos películas que precedieron a To be or not to be fueron El bazar de las sorpresas (1940) y Lo que piensan las mujeres (1941). Sus dos últimas películas fueron El diablo dijo no (1943), la comedia más melancólica de todas las que hizo, y El pecado de Cluny Brown (1946).

Ser o no ser es una película que contiene elementos procedentes de géneros tan diversos como la comedia matrimonial, el film de guerra o el film de espías. Se trata de una obra de madurez en la producción fílmica de Ernst Lubitsch que coincide con el comienzo de su trabajo como director y productor. Podemos ver su interés personal hacia el mundo del teatro, ya que en él se formó como actor y fue donde conoció las figuras de la bohemia del Berlín de principios de siglo. Adquirió también un compromiso personal de lucha contra el nazismo a partir del ascenso de Hitler al poder en 1933. La película constituye una sátira política por la vía del humor negro.

 

La industria de Hollywood y la producción del film

El crecimiento del cine en Estados Unidos coincidió con la rápida expansión industrial y el desarrollo urbano que se produjeron durante las primeras décadas del siglo XX. Los nickelodeons (como eran conocidos los cines originalmente, debido a que para ver un pase había que pagar una entrada de un nickel, unos cinco centavos) de fachada barata pronto dieron lugar a las salas cinematográficas construidas expresamente y luego a los exuberantes palacios en los años veinte, mientras que la producción pasaba de la costa este a la oeste, donde la colonia cinematográfica de Hollywood floreció en un relativo lujo aislado. La industria del cine siguió creciendo a lo largo de los años veinte, sobrevivió a la llegada del sonido y al impacto de la Depresión, y experimentó una época dorada durante los 30’, los años clave de las gigantescas fábricas de películas de los estudios. Al principio de los años 40’, las cinco compañías cinematográficas principales controlaban o tenían participación en el 17%  de los cines de Estados Unidos y estaban repartidas en diferentes zonas geográficas del país: la Fox dominaba en los estados del oeste, la Warner en la región del Atlántico, la Paramount dominaba Nueva Inglaterra y los estados del sur, y Loew’s y RKO en New York y New Jersey. El patrón general de finales de los años 30’ (de películas con unos ingresos brutos relativamente escasos y con una ganancia comprimida por las producciones más caras) continuó a principio de los 40’.

United Artists fue fundada en 1919 por tres famosas estrellas y un distinguido director, y pronto estaba distribuyendo muchas películas sobresalientes. Con los años incorporó nuevos productores importantes como Walt Disney, Darryl F. Zanuck, y Alexander Korda. Algunas disputas internas causaron la marcha de Zanuck y Disney, pero a pesar de ello UA estrenó muchos largometrajes de calidad en los años 30’ antes de comenzar con un grave declive en los años 40’.

El contrato de Lubitsch con United Artists para Ser o no ser se cerró el 5 de agosto de 1941. El contrato garantizaba que el director no se vería sometido a la supervisión o control de ninguna oficina o empleado de ningún productor, excepto Alexander Korda, que era amigo personal de Ernst. Korda había accedido a financiar la película después de que el proyecto pasara por las manos de otro productor que no había tenido demasiado éxito en sus últimas obras, Walter Wanger. Lubitsch tenía derecho a dar su aprobación al guionista, al reparto, y como de costumbre para él (no muchos directores podían decir lo mismo), tenía la última palabra sobre la película. United Artist solo estaría autorizada a alterar la forma del film si los comités de censura exigían cambios.

Se sabe que la historia era prácticamente original del propio Lubitsch, como otros tantos guiones que él no firmaba, y que colaboró con el escritor Melchior Lengyel. Para concretar y dialogar la comedia, se contrató a Edwin Justus Mayer, guionista que ya había trabajado con Lubitsch en la producción de Deseo (1936). El salario del director ascendió a 110.000 $ y el 25% del beneficio neto de los ingresos de la película a partir de los 130.000 $.

Jack Benny siempre había declarado que quería trabajar con Ernst Lubitsch, y éste aceptó después de pasar una prueba de casting. Ernst había pensado en Miriam Hopkins para el papel de Maria Tura, pero ella y Benny no se llevaban bien. Así que Jack sugirió a Carole Lombard, a lo que Lubitsch accedió. La única exigencia de la actriz fue que su vestuario para la película lo diseñara su amiga y estilista Irene.

El rodaje de Ser o no ser comenzó el 6 de noviembre de 1941 y terminó el 18 de diciembre del mismo año. El presupuesto ascendió prácticamente a un millón de dólares. En enero comenzó el montaje de la película y se empezó a discutir si el título de To be or not to be era el apropiado. A la productora le parecía poco comercial, pero finalmente tras varias cartas explicativas, Lubitsch consiguió mantener el título. Ese mismo mes de enero del año 1942, Carole Lombard moría en un accidente aéreo durante una gira destinada a vender bonos de guerra. Por razones obvias, hubo que quitar una frase que pronunciaba la actriz en la película: “¿Qué puede pasar en un avión?”.[1]

Ser o no ser se estrenó el 6 de marzo de 1942 y se calcula que recaudó unos dos millones de dólares. United Artists no ganó demasiado dinero. Eran malos tiempos para las películas de Lubitsch que siempre tuvieron más aceptación en Europa que en los Estados Unidos. El cierre de los mercados europeos, debido a la guerra, incidió de una manera especialmente negativa en los directores y estrellas más sofisticados, que siempre tuvieron más cuota de mercado en el viejo continente.

 

El director y su estilo

Enst Lubitsch nació en Berlín en 1892. Debutó como actor de teatro con Max Reihardt y en el cine también como intérprete en 1913. En 1914 pasó a la dirección y todas sus películas del periodo alemán las produjo Projektions-AG Union de Berlín. Las películas que le hicieron mundialmente famoso fueron los dramas históricos Madame DuBarry (1919) y Ana Bolena (1920).

En diciembre de 1921 viaja por primera vez a Estados Unidos. En 1923 Mary Pickford le propuso que la dirigiera en Rosita, la cantante callejera (1923). En Hollywood comenzó a cultivar el género de la comedia, que él convertiría en sofisticada con la película Los peligros del flirt (1924), a la que le siguieron diversos éxitos más. Así entró a formar parte de la primera generación de europeos que trabajó en Hollywood. Todos ellos estaban decididos a aprovechar el potencial técnico y creativo que la industria cinematográfica ponía a su disposición. Lubitsch gozó desde el principio de una gran libertad creativa, en la mayor parte de sus películas se le concedió la supervisión absoluta del montaje y también pudo elegir a sus colaboradores.

Con el sonoro Lubitsch inaugura una etapa de obras maestras: El desfile del amor (1929), El teniente seductor (1931), La viuda alegre (1934), etc. Los continuos triángulos amorosos y las puertas se convierten en una marca de su estilo. Así, películas como Un ladrón en la alcoba (1932) o Una mujer para dos (1933) son ejemplos de triángulos amorosos formados casi siempre por dos hombres interesados por una misma mujer. Es precisamente en Un ladrón en la alcoba donde Lubitsch alcanza la sofisticada madurez de su estilo. La utilización de las elipsis, el prodigioso sentido del ritmo, el tono desenfadado y vivaz de las interpretaciones, la utilización del fuera de campo, la conexión entre personajes a través de pequeños detalles, o la utilización en numerosas ocasiones de sus famosas puertas, hacen de este film uno de los mejores ejemplos del famoso toque del maestro. El toque Lubitsch, se trataría de un rasgo de estilo siempre remitido a la creación de un motivo cómico, frecuentemente con referencias a la sexualidad y expresado a través de recursos elípticos como la sugerencia o la alusión.

Lubitsch es nombrado director de producción en 1935 en la Paramount Pictures. En 1937 rodó una de sus películas más elegantes, Angel, y de su extensa filmografía hay que destacar las que ya han sido nombradas anteriormente en este trabajo.

Falleció el 30 de noviembre de 1947 a causa de un paro cardíaco y seis meses después de que la academia le entregara un Oscar honorífico al conjunto de su carrera.

 

(Y hasta aquí pueden leer los que todavía no han visto la película)

Henry Victor (cómo Capitán Schultz), Carole Lombrd y Jack Benny (cómo Joseph y Maria Tura)

Henry Victor (cómo Capitán Schultz), Carole Lombrd y Jack Benny (cómo Joseph y Maria Tura)

 

4. Análisis crítico-interpretativo del film

Sin lugar a dudas Lubitsch es un malicioso y hábil narrador de historias, un humorista sobre el amor y el sexo y un maestro a la hora de ironizar las relaciones humanas. En esta película la mentira y el engaño son en cierto modo las protagonistas. Ser o no ser es una sátira en la que se integra el drama de la invasión de Varsovia, elementos de una película de espionaje, y además añade infidelidades e intrigas de las relaciones de pareja. Toda la película contiene ficciones y realidades, donde nada es lo que parece ser, todo con un ritmo y una velocidad vertiginosos.

La narración se nos presenta de manera sucesiva. La compañía teatral con sus representaciones, la ocupación alemana de Varsovia, y el triángulo amoroso entre el matrimonio Tura y el teniente, son los motores que conducen la acción.

En Ser o no ser encontramos muchos de los rasgos característicos de estilo del director. Por ejemplo, la manipulación de la narración omnisciente que consiste en que el espectador dispone generalmente de más información que los personajes todo y que en esta comedia esta relación también se invierte y son a veces los personajes los que saben más que los espectadores, consiguiendo un efecto de sorpresa.

En cuanto a la composición de los planos, se observa equilibrio y simetría en la mayoría de ellos. También vemos la frecuente utilización de la composición anticipatoria en la que el encuadre queda preparado para ser compensado con el inminente movimiento o entrada de algún personaje, por ejemplo, el del acercamiento de la niña a Bronski para pedirle un autógrafo.

Lubitsch utiliza en la película varias elipsis temporales. Hay que destacar la gran cantidad de planos que presentan en el centro del encuadre una puerta o de planos compuestos por una simetría entre un personaje y una puerta. Es importante la puerta que separa el falso cuartel general de la Gestapo y el patio de butacas, ya que por ella Tura pasa de la representación a la realidad y de ésta a la representación. También es importante la puerta de la casa de los Tura que nos impide ver el fallido suicidio del coronel Ehrhardt.

Llama la atención la poca utilización de primeros planos en toda la película, que es un rasgo estilístico muy común en las comedias de los años 40’. El movimiento de los actores predomina sobre los movimientos de la cámara, las entradas y salidas de escena de los personajes, sobretodo después de la llegada de Siletsky a Varsovia, son muy significativas en todo el film. Los signos de puntuación preferidos son el encadenado como transición entre las escenas y el fundido en negro entre las secuencias.

En cuanto a los diálogos existen varias anticipaciones y repeticiones. Un de las repeticiones más significativas es el grito que el coronel Ehrhardt utiliza para llamar al capitán Schultz, sobre todo para echarle las culpas de su incompetencia. También hay que destacar las palabras y frases con doble sentido, que son otra de las características de las películas de Lubitsch. Estos dobles sentidos son, en muchos casos, referencias de carácter sexual, como por ejemplo la frase que el teniente Sobinski le dice a Maria sobre su habilidad con el avión bombardero que pilota “(…) Puede que no lo crea, puedo soltar tres toneladas de dinamita en dos minutos.”, a lo que ella responde “Teniente, es la primera vez que conozco a un hombre que puede soltar tres toneladas de dinamita en dos minutos. Adiós.

Unos claros ejemplos de la gran utilización de la ironía en el film son las dos conversaciones que mantienen Joseph Tura y el coronel Ehrhardt. En la primera el actor comprueba que el verdadero coronel es más estúpido que el falso y que el falso profesor es un nazi más convencido y fanático que el auténtico. En la segunda sabemos que Ehrhardt ha descubierto el cadáver del verdadero profesor, y que la conversación que mantiene con el profesor antes de confrontarlo con el cadáver de Siletsky está cargada de irónico disimulo, circunstancia que desconoce Tura.

Y para terminar, en cuanto a la música, el primer tema de la presentación es una obra musical ya existente, la Polonesa militar de Chopin, que se repetirá a lo largo del film y que encaja muy bien con el espíritu de la historia. Toda la música restante son partituras fílmicas compuestas expresamente que acompañan a la trama y que por lo tanto son melodías de carácter funcional, subrayan y describen el carácter de las imágenes.

 

5. La recepción inmediata del film

A principios de 1942, Lubitsch presentó su película en privado en una proyección a la que asistieron Sania Lubitsch, Walter Brackett, Billy Wilder, Alexander Korda, Henry Blanke y otras personas de su círculo íntimo. Después de verla, fueron a tomar una copa a un club nocturno y Sania fue la primera que después de diversos rodeos y comentarios, sugirió que se eliminara la frase que Sig Ruman (Coronel Ehrhardt) con su acento germano dice “Lo que él [Joseph Tura] ha hecho con Shakespeare es lo que nosotros estamos haciendo ahora con Polonia”. Ernst quedó muy sorprendido, pero la realidad es que todos sus amigos íntimos apoyaban la sugerencia de Sania e insistieron en que quitara la frase de la copia definitiva, ya que consideraron que se trataba de un chiste de mal gusto.

Cuando la película se estrenó el 6 de marzo de 1942, en general tuvo buena acogida, pero hubo críticas por parte de los periódicos más importantes de la ciudad de Nueva York, que no solo recriminaban la frase de Sig Ruman, sino también el hecho de que aludiera a la realidad inmediata del nazismo y el pueblo de Varsovia. La crítica estaba molesta no tan solo por esto, sino porque se trataba el tema con una intención claramente satírica. Al día siguiente del estreno, apareció una reseña en el New York Morning Telegraph que decia: “Es una propuesta aguda y la idea es buena, y, si se desarrollara en cualquier otro lugar que no fuera Varsovia, la hubiera situado entre lo mejor de Lubitsch. No solo da el nombre de la ciudad, sino que hace especial énfasis en el hecho de que ha sido bombardeada e invadida, que sus ciudadanos viven en la miseria y la desesperación. Muestra el resultado de los bombardeos. Muestra a la gente hambrienta en las calles.[2]

Pero Lubitsch no solo no suprimió la frase, sino que defendió Ser o no ser en declaraciones y artículos publicados en los mismos periódicos que habían lanzado feroces críticas contra su película. Escribió una réplica a Bosley Crowther, crítico del New York Times, el 29 de marzo de 1942: “Admito que no recurrí a los métodos usualmente empleados en las películas, novelas y obras de teatro para escenificar el terror nazi. No ha sido filmada ninguna cámara de tortura, ninguna paliza, ni primeros planos de nazis usando látigos y regodeándose en ello. Mis nazis son distintos: hace tiempo que han superado eses estadio. La brutalidad, las palizas y la tortura se han convertido en una rutina diaria para ellos. Hablan de ello de la misma manera en que un vendedor comentaría la venda de un bolso. Su humos se construye a partir de la referencia a los campos de concentración, el sufrimiento de sus víctimas…[3]

Lubitsch escribió otra carta a Mildred Martin, crítico del Philadelphia Inquirir, el 25 de agosto de 1943, con motivo de una crítica que esta periodista le había hecho a su película El diablo dijo no, y que lleva por título: En defensa de Ser o no ser. En ella expone frases como: “[…] Cuando en Ser o no ser me he referido a la destrucción de Varsovia, lo he hecho con toda seriedad […]. Lo que yo he satirizado en esta película son los nazis y su ridícula ideología […] jamás he dicho en una película nada que menosprecie a Polonia o a los polacos. Por el contrario, he retratado la gallardía de ese pueblo que en medio de su miseria no se agarra a los faldones de los demás, sino que en los momentos más sombríos jamás ha perdido su valentía e ingeniosidad ni su sentido del humor. […]”[4]

La película hacía demasiada referencia a una realidad que en esos momentos era de dramática actualidad y el chiste de la famosa frase, necesitaba la distancia de los años en que Lubitsch se había adelantado a su época. Él creía firmemente en la comedia, en la risa como medicina efectiva frente al horror de la guerra y al dolor de las personas.

Especialmente triste fue el caso de España, el régimen pronazi del general Franco prohibió la exhibición. Por fin pudo ser estrenada en el cine Bellas Artes de Madrid el 4 de marzo de 1971, 29 años después de ser realizada, al final de la dictadura franquista.

 

6. Fortuna crítico-histórica del film

El humor de To be or not to be se comprende mejor medio siglo después de la realización de la película que en el momento en el que salió a las pantallas, cuando los horrores de la segunda Guerra Mundial se han convertido en historia.

Tras su muerte, la obra de Lubitsch cayó en una indiferencia por parte de los críticos que duró muchos años. No favoreció mucho el hecho de que prácticamente todas las películas de su etapa americana, salvo una excepción, fuesen comedias, el género más agradecido con el espectador, pero en muchos casos ignorado por parte de algunos críticos. Fueron los críticos de Cahiers du cinema, y muy especialmente los cineastas François Truffaut y Jean Eustache, los primeros en reivindicar la grandeza y singularidad de las películas de Lubitsch, alrededor de 1985.

Ser o no ser pasa hoy en día por ser su obra maestra (muchos la consideran la mejor comedia de la historia del cine) y las constantes revisiones a que se ve sometida en numerosos ciclos y filmotecas de todo el mundo la hacen prácticamente mítica. Sin embargo, como suele suceder con las películas que se adelantan a su tiempo, su estreno supuso un relativo fracaso.

Marta Borràs Ollé, enero de 2013

The End

The End


[1] EYMAN, Scout. Ernst Lubitsch, risas en el paraíso. Madrid: Plot Ediciones, S.A., 1999 (1993).

[2] GARCÍA LÓPEZ, Sonia. Ernst Lubitsch, Ser o no ser. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica S. A., 2005.

[3] Ver nota 2.

[4] G. WEINBERG, Herman. El toque Lubitsch. Barcelona: Editorial Lumen, 1980 (1968).

 

La bibliogra utilizada para el trabajo fue la siguiente:

BARNES, Peter. To be or not to be. Londres: British Film Institite, 2002.

EYMAN, Scout. Ernst Lubitsch, risas en el paraíso. Madrid: Plot Ediciones, S.A., 1999.

GARCÍA LÓPEZ, Sonia. Ernst Lubitsch, Ser o no ser. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica S. A., 2005.

G. WEINBERG, Herman. El toque Lubitsch. Barcelona: Editorial Lumen, 1980 (1968).

MORENO DÍAZ, Manuel; RODRÍGUEZ PACHÓN, Juan M. Guía para ver: Ser o no ser. Barcelona: Ediciones Octaedro S. L., 2003.

RODRÍGUEZ, Euardo (editor); OJEDA, Antonio (documentación). Cinco comedias para la historia. Torremolinos: Festival Internacional de cine de comedia de Torremolinos, 1991.

T. BINH, N.; VIVIANI, Christian. Lubitsch. Madrid: T&B Editores, 2005.

W. FINLER, Joel. Historia de Hollywood. Barcelona: Ediciones Robinbook, S. L., 2006.

 

Espero que hayáis disfrutado del film, y que si sois de los que temen al blanco y negro… ¡Os convirtáis en sus más fieros defensores!

Martae, 20-2-2013

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