Palazzo Medici Riccardi

¡Hola a todos! Hoy inauguro la sección de arquitectura de elaberintodemarte, ¡espero que os guste!

 

1. Ficha técnica de la obra

OBRA: Palazzo Medici Riccardi

AUTOR: Michelozzo di Bartolommeo

FECHA: Entre 1444 y 1460

ESTILO Y MOVIMIENTO: Renacimiento

UBICACIÓN: Via Cavour 1, antes Via Larga, Florencia

Fachada Palazzo Medici Riccardi

 

2. Contexto histórico

En el siglo XV, la Italia renacentista era un mosaico político formado por pequeñas ciudades, como Florencia o Milán, dominadas por algunas familias de aristócratas o de banqueros. Estas dinastías de príncipes o tiranos, como los Medici, fueron capaces de mantenerse en el poder durante muchos años.

Desde una perspectiva ideológica, el Renacimiento supone una recuperación de la Antigüedad, y una desaparición de lo medieval por la influencia cultural de Roma. En este sentido influyó decisivamente el Humanismo, un corriente ideológico, filosófico y cultural que se impuso entre los intelectuales y escritores de la época, una de las características principales del cual es la valoración del arte clásico de la antigua Grecia y Roma.

Desde un punto de vista formal y compositivo, habrá una renovación de los sistemas de representación: aplicación de las perspectivas artificiales en las representaciones plásticas, utilización de los módulos, transformación de los espacios arquitectónicos en función del ser humano, y todo ello dio lugar a una nueva concepción del mundo: el antropocentrismo, es decir, el hombre como centro y medida de todas las cosas.

La plástica se fijó en los modelos de la arquitectura de las ruinas y en los relieves de arcos y columnas conmemorativas. La aparición de los Diez Libros de Arquitectura de Vitruvio y la teorización de Alberti en sus tres tratados de La pintura, La escultura y La arquitectura, fueron fundamentales para la asimilación del nuevo estilo renacentista.

Desde una perspectiva social, se puede afirmar que se pasó del artista artesano a la figura del artista creador y responsable absoluto de su obra. También aparece la figura del mecenas que además de fomentarlo, se sirve del arte para sus propias finalidades, ya sean políticas, económicas o de prestigio social.

La arquitectura del Quattrocento (siglo XV) rompe con el estilo gótico, toma como modelo el arte de la antigua Roma y utiliza los mismos cánones clásicos. Brunelleschi, Michelozzo y Alberti, adoptaron estos esquemas geométricos, las proporciones y la ornamentación y la incorporaron en grandes edificios tales como el Baptisterio de Florencia, la iglesia de San Miniato y el Palazzo Vecchio. Pero más que limitarse a asimilar directamente los elementos tradicionales, los amoldaron a lo que ellos consideraban que había sido la Antigüedad.

 

3. Biografía del autor

Michelozzo di Bartolomeo (1396-1472) fue un arquitecto y escultor italiano nacido en Florencia. En 1420 entró como aprendiz en el taller del escultor Lorenzo Ghiberti, con el que trabajó como grabador y vaciador de bronce. Colaboró con Donatello y como escultor se caracteriza por el uso de formas sencillas y pesadas y por la adhesión al clasicismo gótico.

Forja una gran amistad con Cosme el Viejo, quien le encarga los proyectos de las obras que edifica. Están tan unidos que al ser Cosme desterrado a Venecia en 1433 Michelozzo le acompaña. Allí construye para los Medici la Biblioteca de San Giorgio Maggiore, y al regresar a Florencia el Convento de San Marcos entre el 1437 y 1452, destacando la biblioteca.

El principal encargo de Michelozzo fue el palacio familiar de la Via Larga que se convirtió en el prototipo del palazzo renacentista toscano. Dio una prueba más de su gran experiencia en arquitectura civil en las diversas villas (remodeladas en su mayor parte) que hizo para los Medici en Careggi, Trebbio, Caffagiuolo y Fiesole.

En el capmo de la arquitectura religiosa, mantuvo la iglesia sin naves laterales, e incluso desarrolló una variante de ella en una obra posterior, la iglesia de Santa Maria delle Grazie, de Pistoia, donde añadió al espacio principal un coro pseudotetrastilo. Pero la principal obra religiosa de Michelozzo fue la reconstrucción y ampliación de la SS. Annunziata de Florencia, comenzada en 1444 y patrocinada por el Marqués de Mantua, donde transformó la iglesia gótica con naves laterales, en una única nave con capillas. Lo más importante es que la rotonda que añadió en el extremo oriental es una copia exacta del templo de Minerva Medica de Roma.

En 1453 el Común de Florencia le encarga la restauración del Palazzo Vecchio. En este edificio rehace completamente los muros del patio, desde encima de la galería que hay en la planta baja, ajusta sus proporciones, construye un nuevo piso destinado a las estancias privadas, y decora sobretodo las columnas.

Todos los edificios de Michelozzo son obras de considerable categoría, que muestran que su autor fue el arquitecto más importante y más independiente después de Brunelleschi. Obtuvo encargos en Milán y Dubrovnik. Con su magistral empleo de las formas tradicionales, su capacidad de adaptación y, sobre todo, con su sensible tratamiento de la decoración arquitectónica, Michelozzo fue capaz de adoptar ideas y sacar buen provecho de ellas, así como de transmitir otras nuevas.

 

4. Biografía de la obra

En 1444 Cosme I, el Viejo, encargó la obra a Michelozzo como arquitecto de confianza de la familia Médici. El edificio indica el inicio del arquetipo seguido en los principales palacios de Florencia, de manera que cada planta está visiblemente definida y una gran cornisa limita la parte superior de la fachada y la línia de inicio del tejado. En 1450, Piero de Médici, hijo de Cosme, encargó a Michelozzo la construcción de una capilla en la primera planta del edificio y posteriormente, entre 1459 y 1463 Bennozzo Gozzoli pintó una serie de frescos donde están retratados diversos mienbros de la familia. En 1460 se trasladaron a vivir allí y fue la residencia de los Medici durante más de dos siglos. Allí vivieron Cosme el Viejo, Piero el Gotoso, Lorenzo el Magnífico y Cosme I de Médici, hasta que este último se trasladó al Palazzo Vecchio. Después, el palacio se convirtió en la residencia de otros miembros menores de la familia.

En 1655 Ferdinando II de Médici, Gran Duque de Toscana entre 1620 y 1670, vendió el palacio a los Marqueses Gabriello y Francesco Riccardi, por la cantidad de 40.000 escudos. La familia Riccardi amplió la parte de atrás del edificio y encargó la construcción de la Galería de los Espejos, que hoy se llama Galería de Luca Giordano porque éste pintó entre 1682 y 1686 una larga serie de frescos en el techo abovedado. Este mismo artista ornamentó la enorme biblioteca, que en el siglo XVII los miembros de la familia Riccardi impulsaron y ampliaron hasta conseguir una de las más extensas y selectas bibliotecas privadas de Italia.

Se encargó al arquitecto y escultor florentino Giovanni Battista Foggini la construcción de la gran escalinata de entrada. En 1715, se agrandó la parte anterior del edificio, cuya fachada asomaba a Via Larga, y se añadieron ventanas en la primera y la segunda planta.

A principios del siglo XIX, la familia Riccardi entró en una crisis económica importante y tuvo que subastar las obras más destacadas de su espléndida colección de arte, dejando el palacio en 1814. En 1847, desapareció la dinastía Riccardi y el título nobiliario recayó en la familia Manelli Galilei. En 1865, al nombrar Florencia capital del reino de Italia, el palacio pasó a ser sede del Ministerio del Interior. En 1871, fue sede de la Prefectura de Florencia y hoy en día es también la sede del Consejo Provincial.

El palacio, en el momento de su construcción, se encontraba en las afueras de la ciudad. La calle de Via Larga, abierta en el siglo XIV, se trazó y construyó para que fuera la más ancha de todas, ya que hacía funciones de una moderna calle de tránsito y por donde además circulaban los mercaderes que volvían de Mugello y de la Romaña con sus cargamentos de grano y pienso. Contrastaba con las angostas callejuelas medievales existentes en la ciudad. El palacio se erigió muy cerca de la iglesia de San Lorenzo, la parroquia de los Medici, la cual Brunelleschi estaba remodelando con la sacriastía y el panteón de la familia.

Cosme el Viejo quería construir un palacio residencial en la ciudad, que debía reflejar el creciente poder de la familia Médici como banqueros. En un principio el diseño fue encargado a Brunelleschi, pero lo desestimó al considerar que las características esternas del edificio eran demasiado ostentosas. Michelozzo como arquitecto de confianza de Cosme el Viejo diseñó el proyecto final, convirtiéndose en el mejor ejemplo de arquitectura civil del Renacimiento.

 

5. Descripción de la obra

La estructura del edificio está basada en la del palacio medieval tradicional. De forma cúbica, su planta es casi simétrica, cuatro muros conforman un imponente bloque con un patio central porticado (cortile) y un pequeño y reservado jardín en la parte posterior. El conjunto aparece todavía dominado por el temor al asalto y está dispuesto de tal forma que, cerrando rápidamente las dos puertas de entrada de la casa, se convierte en una fortaleza. Solo quedaban fuera las cocheras y las cuadras (aunque hoy no pueden verse, ya que en la ampliación de los Ricardi se redobló el frente, destruyendo los anexos). Los materiales de construcción y las formas arquitectónicas están tratadas con la mayor sencillez y de tal modo, que realzan claramente el orden estructural del edificio.

(1) Fachada Palazzo(2) Almohadillado de la fachadaEn cuanto a la fachada Michelozzo se limitó a la tradición del palacio almohadillado, fuertemente ritmado por los frisos horizontales y la cornisa. El ritmo es de tres pisos: arriba, una logia abierta, un piso con ventanas de doble vano, y en la planta baja, dos puertas y varias ventanas. La rusticidad de sus muros decrece en los dos niveles superiores. Los arcos de medio punto de las ventanas, las molduras y cornisas, son los únicos elementos explícitamente clásicos de esta fachada. Cada planta está visiblemente definida y una gran cornisa media entre la parte superior de la fachada y la línea de inicio del tejado. (Imágenes 1 y 2)

Las dependencias (salones, dormitorios, y demás habitaciones) se distribuyen entre los muros y por los pisos según su uso, y estos últimos están unidos por escaleras amplias, pero no ostentosas. La escalera monumental aun no había hecho su aparición como característica de la arquitectura civil. La planta baja se halla poco iluminada, debido a las cerradas murallas exteriores y está destinada a los servicios.

Todos los palacios tienen un corredor que conduce al patio, el cual constituye la plaza interior de la casa, y donde se confirman los signos de la personalidad del dueño: objetos preciosos y toda clase de estatuas y escudos. (Imagen 3)

(3) Cortile

La composición del cortile interior de este palacio, está claramente concebida, por primera vez, como una especie de claustro de uso profano. Está formado por un pórtico cuadrado, con tres arcos de tipo brunelleschiano a casa lado, En cuanto a la decoración, un ancho friso corre por encima de los arcos y recibe el apoyo inferior de las ventanas; en el eje de cada una de estas, el friso lleva un tondo o medallón en relieve. Los del centro ostentan, en cada frente, un blasón de los Medici; los otros están historiados y presentan temas mitológicos. Estos últimos relatan el nacimento de Baco, su niñez, su unión con Ariadna y el triunfo con ella, más el episodio de Dédalo e Ícaro. También está representada la diosa Palas Atenea, una escena de Diomedes con el paladio y la figura del centauro.

(4) CortileTodos ellos transponen gemas antiguas pertenecientes a las colecciones de los Médici. El medalló de Diomedes proviene de una piedra preciosa de cornalina grabada en hueco que, después de haber pertenecido a N. Niccoli, había pasado a Lorenzo; el grupo Poseidón-Atenea es conocido también en varios ejemplares, uno de los cuales pertenecía a los Medici. El único disco cuyo modelo no se encuentra en las gemas es tomado de un sarcófago antiguo que se encotraba delante del Baptisterio. La decoración del cortile de la Via Larga glorifica la casa de los Medici, revalorizando las piezas desde entonces célebres de su museo. (Imagen 4)

(5) Jardín

En la planta baja también se encuetra el jardín, donde había esculturas en bronce encargadas por Cosme el Viejo a Donatello, como su famoso David, ahora en el Museo del Bargello, o Judit y Holofernes, que decoraba la fuente,  y que ahora se encuentra en el Palazzo Vecchio. (Imagen 5)

En la primera planta del edificio se encuentra la capilla, de una simetría perfecta. Michelozzo la dividió en dos planos cuadrados adyacentes: un gran hall, un ábside muy alto y rectangulas con el altar y dos pequeñas sacristías a casa lado. El magnífico techo se recubrió de madera tallada policromada y abundantemente sobredorada. Esta ornamentación fue obra de Pagno di Lapo, llamado Il Portigiani, que pasó la mayor parte de su juventud como ayedante de Donatello y Michelozzo. El sofisticado suelo de la capilla está recubierto de mosaicos de mármol, divididos en diseños geométricos y compuesto de materiales de alto valor como el pórfido o el granito. La tabla antes situada sobre el altar, que representa la virgen adorando al niño, fue una obra encargada para tal fin al eminente pintor florentino Fra Filippo Lippi, realizada en 1459. La tabla se vendió a principios del siglo XIX y en su lugar se muestra una copia. Pero la capilla es mundialmente famosa por sus frescos, obra de Benozzo Gozzoli, llevados a cabo entre 1459 y 1463. El propio Benozzo y otros miembros de la familia Medici están retratados en estos frescos. Las pinturas ocupan la totalidad de las paredes y están orientadas hacia el ábside. En tres de sus muros se representa La Cabalgata o Cortejo de los Reyes Magos camino de Belén, y en los muros del ábside se representa La Anunciación a los Pastores del Nacimiento de Cristo y La Adoración de los ángeles.

En cuanto a los frescos de los Reyes Magos, se cree que el rey Gaspar representa a Lorenzo el Magnífico idealizado. Detrás de él marchan su padre Piero el Gotoso, su tio Giovanni y su abuelo Cosme el Viejo. A ellos les siguen dos de los dignatarios italianos más importantes del momento: Segismundo Malatesta y Galeazzo María Sforza. También aparecen los bustos realistas del joven Lorenzo y de su hermano pequeño Giuliano, tocados con un gorro rojo, junto con filósofos como Marsilio Ficino y el mismo Gozzoli, que mira hacia el espectador y se identifica con un rótulo en el sombrero. Las hermanas de Lorenzo y Giuliano (Nannina, blanca y María) aparecen a caballo vestidas como jóvenes pajes rubias. El paisaje que se representa es de estilo gótico tardío y rico en detalles como castillos, animales, escenas de caza y vegetación variada. (Imagenes 6 y 7)

(6) El cortejo del rey Gaspar

(7) La procesión del mago Melchor

La familia Riccardi modificó una de las esquinas de la capilla para dar cabida a una escalera. El fresco de esa pared quedó partido en dos.

En la segunda década del siglo XVI, se remodeló una parte del palacio. Los soportales se cerraron, convietiéndose en una logia cuebierta y Miguel Ángel diseñó dos ventanas suplementarias. También se colocó en el patio la famosa estatua de Orfeo, obra del escultor y pintor florentino Baccio Bandinelli (Imagen 4)

(8) Galería de los Espejos, ahora llamada Galería de Luca Giordano

Durante la ampliación que llevó a cabo la familia Riccardi, se construyó la Galería de los Espejos, ahora llamada Galería de Luca Giordano. Este artista napolitano pintó en el techo abovedado de la galería, una serie de frescos que son una alegoría de la sabiduría divina. Algunos de ellos, representan escenas de la mitología griega, como las protagonizadas por los impresionantes Caronte y Morfeo, pero quizás los mejores son los llamados La Creación del Hombre y El Triunfo de los Medici sobre las Nubes del Monte Olimpo. Este último se encargó en honor a la familia Medici, que mantenía muy buena relación con los Marqueses Riccardi. (Imagen 8)

Merece especial mención la biblioteca del palacio, conocida como Biblioteca Riccardiana, aunque se trate de una biblioteca privada. Contiene un valioso patrimonio en manuscritos. Además de la colección de trabajos y documentos autógrafos de Petrarca, Boccaccio, Savonarola, Alberti, Ficino, Poliziano y Pico della Mirandola, incluye espléndidos códices miniados y una larga serie de volúmenes procedentes de bibliotecas patricias y humanistas, así como cartas escritas por personalidades públicas y varios documentos históricos, políticos y artísticos.

 

6. Modelos e influencias 

La exactitud con la que los arquitectos del Quattrocento se atuvieron a los modelos clásicos dependió de varios factores: en primer lugar, preservaron consciente o inconscientemente muchas de las técnicas constructivas específicas de la Edat Media, en especial los sistemas de proporción geométrica; en segundo lugar, dependían de modelos clásicos que de hecho eran románicos; y por último, todos se remitieron al único tratado sobre arquitectura que se conservaba desde la Antigüedad, Los Diez Libros de Arquitectura de Vitruvio, el cual entrañaba grandes dificulteades en su interpretación.

En cuanto a los frescos de Benozzo Gozzoli en la capilla del palacio, tienen un notable precedente, la tabla al temple de La Adoración de los Magos de Gentile de Fabriano. Esta obra se encuentra en la Galería de los Uffizi, pero se realizó para la capilla familiar de los Strozzi en la Iglesia de la Santa Trinitá. Los Strozzi eran una de las familias más ricas de Florencia y con ese cuadro quisieron manifestar el poder de su dinastía. Para ello impusieron al artista que utilizara en la obra tanto los materiales más caros, como que se incluyeran una gran cantidad de personajes, miembros familiares o clientes y animales exóticos realacionados con el lujo cortesano. La competencia que existía entre los Médici y los Strozzi hizo que los primeros quisieran tener una obra mejor. La obra tiene dos lecturas temáticas: la propiamente religiosa, narrando un momento del nacimiento de Cristo, y la puramente política, de exaltación del poder de una familia florentina.

El Palazzo Medici es más sobrio que su prototipo público, el Palazzo Vecchio. Su almohadillado es similar. La rusticidad de sus muros que decrece en los dos niveles superiores, imita la fábrica escalonada del Palazzo del Imperatore de Federico II, en Prato. El patio interior muestra claramente la influencia que Brunelleschi ejerció sobre Michelozzo enmarcando sus cuatro paredes con una reproducción exacta de la arcada del Hospital de los Inocentes. El hecho de que completara una versión más elaborada de este pario interior clasicista dentro del Palazzo Vecchio, demuestra que los vínculos históricos entre ambos palacios fueron algo más que una mera casualidad. El Palazzo Medici era de hecho una continuación del Palazzo Vecchio, no solo debido a la poderosa influencia de sus propietarios, sino también porque constituía el único alojamiento adecuado en toda la ciudad para acomodar a los embajadores y altos dignatarios que la visitaban. La forma y la depurada decoración de las habitaciones interiores servía como marco ideal de esta función, algo que solo podía dar más prestigio a la original fuente de poder de los Medici, la banca.

Los materiales de construcción para los grandes sillares almohadillados eran raros y costosos. Esto hizo que el  almohadillado se convirtiera en símbolo de posición social elevada (en los palacios Pitti y Strozzi se utiliza esplícitamente como instrumento de la política de fuerza). Si fue Michelozzo quien lo introdujo en el palacio, habría hecho con ello una importante contribución al desarrollo de la arquitectura civil renacentista.

El soberbio edificio diseñado por Michelozzo denota el inicio del arquetipo seguido en los principales palacios de Florencia. Desde entonces, y a lo largo de más de un siglo, los palacios de las familias florentinas de elevada posición se diseñaron, en su mayoría, de acuerdo con el estilo de este palacio.

Los estilos de Manetti, Bernardo Rosellino, Giuliano da Maiano y Giuliano da Sangallo, tienen como base e influencia el lenguaje artístico añadido por Michelozzo al estilo de Donatello y Brunelleschi.

 

7. Crítica y reflexión personal

Hace cuatro años tube la oportunidad de visitar Florencia y el Palazzo Medici Riccardi. Mis conocimientos de la arquitectura y del arte renacentista en aquellos momentos no eran tan detallados como lo son ahora y por esta razón no supe valorarlo como se merecía. Recuerdo que la visita estaba restringida al patio, al jardín, a la Galería de los Espejos y a la capilla. Me pareció muy poco respecto a otros monumentos de Florencia, como el Palazzo Vecchio. La Galería de los Espejos la encontré sobrecargada y mal iluminada, aunque su techo abovedado es impresionante. La capilla de Benozzo Gozzoli me pareció pequeña, pero me llamó especial atención el detallismo y los colores vivos de sus frescos.

Sin duda se trata de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, concebido como una fortaleza, su propietario Cosme de Médici, pretendía edificar un palacio sobrio y rico al mismo tiempo. Michelozzo produce un efecto de magnificencia: el patio, con el pórtico brunelleschiano y los capiteles compuestos soberbiamente labrados; la fachada, consu almohadillado rústico de la planta baja hasta la pulida superficio de la sillería del último piso, la sencilla belleza de las ventanas biformes y una airosa cornisa, hacen que todo el conjunto costituya una verdadera joya arquitectónica. Prueba de ello es que su estilo sirvió de prototipo para los palacios de las familias florentinas de más alta posición.

Marta Borràs Ollé, diciembre de 2011

La bibliografía utilizada fue la siguiente:

TOMAN, Rolf. El arte en la Italia del Renacimiento. Arquitectura Escultura Pintura Dibujo. Colonia: Tandem Velag GmbH, 2007.

RAFOLS, J. F. Arquitectura del Renacimiento italiano. Barcelona: I. G. Seix & Barral Herms., S. A., 1926.

CHASTEL, André. Arte y Humanismo en Florencia en los tiempos de Lorenzo el Magnífico. Madrid: Ediciones Cátedra, S. A., 1982.

HEYDENREICH, Ludwig H. Arquitectura en Italia 1400-1600. Madrid; Ediciones Cátedra, S. A., 1991.

SEBASTIÁN, Santiago. Arte y Humanismo. Madrid: Ediciones Cátedra, S. A., 1981.

VV.AA. Todo sobre Florencia renacentista. Barcelona: Ediciones Grijalbo, S. A., 1969.

MURRAY, Peter & Linda. El arte del Renacimiento. Barcelona: Destino, 1991.

ARGANT, Giulio Carlo. Renacimiento y Barroco. I. De Giotto a Leonardo da Vinci. Madrid: Ediciones Akal, S. A., 1996.

 

¡Espero que os haya gustado la entrada y volver a veros en otra esquina de elaberintodemarte!

Martae

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Algunas consideraciones antes de empezar

Hay un tema que me gustaría aclarar antes de comenzar el viaje por el laberinto, se trata del idioma.

Me considero una persona bilingüe y afortunada por ello. Cuando me preguntan cuál es mi lengua materna, suelo decir el catalán y el castellano. Los aprendí indistintamente mientras crecía y los domino por igual. De vez en cuando quien me ha preguntado, quiere ir más allá, generalmente, no sintiéndose satisfecho con mi respuesta. Algunos de esos intentos de buscarle los tres pies al gato, se suelen referir a la lengua materna como aquella en la cual uno piensa o sueña, o a la que recurrimos más espontáneamente. Pero como todo en esta vida, nada es blanco o negro. En mi caso, he llegado a pensar y a soñar en castellano, catalán e inglés a la vez.

En Catalunya llamamos vulgarmente catañol a la mezcla de catalán y español que a veces se da en una conversación informal y relajada entre amigos, normalmente entre jóvenes de los alrededores de Barcelona (piensen en el spanglish, el portuñol o el frañol). Salen combinaciones realmente divertidas algunas veces… pero obviamente, solo son barbarismos.

Este es un blog público y considero que todo el contenido escrito debe ser correcto, es decir, no quiero que ni Miguel de Cervantes ni Pompeu Fabra se remuevan en la tumba por mi culpa, ya sea por la ortografía o la adecuación de los textos publicados (la palabra catañol me la vais a perdonar). Mi intención es que sean lo más correctos posible.

Todo esto os lo explico porque mientras creaba el blog, llegó un momento en el que tuve que decidir en qué idioma redactaría mi laberinto. Al principio me planteé que fuese bilingüe, escribiría las entradas en castellano y en catalán, una encima de la otra e iría alternando el orden para que ninguno de los dos idiomas tuviese más importancia que el otro. Pero finalmente me di cuenta de que eso sería doble trabajo y doble complicación a la hora de actualizar, así que de momento va a estar escrito únicamente en castellano. De todas formas, podrás encontrar algunos contenidos como canciones, videos, poemas o citas, en su versión original, ya sea catalán, inglés, latín o suahili…

¿Y castellano porque? (me diréis muchos…) Pues por una razón muy sencilla: durante mi vida he conocido a muy poca gente que solo sepa catalán y no castellano, en cambio, sí que conozco a muchos más que saben castellano y no entiende el catalán, como es normal, porque no son catalanes ni viven en Catalunya. Eso no quiere decir que sea partidaria de valorar uno de los dos idiomas por encima del otro, ni quiero una sociedad y una educación pública con solo una lengua cuando vives en un territorio donde tienes la oportunidad de hacerlo con dos, tres o con cuatro. Si los suizos pueden aprender francés, italiano e alemán, ¿por qué nosotros no estudiamos gallego, euskera y catalán además del castellano? El saber no ocupa lugar y conocer lenguas es sinónimo de puertas abiertas y enriquecimiento cultural.

No descarto que en un futuro pueda cambiar el lenguaje del blog para, como ya he dicho, enriquecerlo con dos o tres idiomas. Mientras tanto, os dejo aquí el videoclip de la canción Coses de l’idioma (1971) de estos genios de la canción satírica que eran La Trinca. Una gamberrada desternillante sobre las traducciones literales de dichos y frases hechas del catalán al castellano. ¡A disfrutarla!

Y después de estos breves momentos de locura colectiva… (Me encantan, es que no lo puedo evitar…)

Me despido con un hasta pronto lector. Espero volver a verte por el laberinto y que si esta segunda entrada te ha parecido algo aburrida o innecesaria, créeme si te digo que para muchos, las cosas del idioma son realmente importantes y merecen un punto y aparte para tratarlas con tranquilidad. Soy consciente que los usuarios serán un 99% familiares y amigos, frente a un 1% de viajeros que se hayan perdido y me hayan encontrado por casualidad. Espero que respetéis mi decisión monolingüe (hasta nuevo aviso) y una vez dicho esto… ya seas del 1% como del 99%:

¡Bienvenid@ a elaberintodemarte!

¡Disfruta del viaje!

Martae

 

¡Saludos terricolas!

Bienvenidos a las horillas de El Laberinto de Marte. Cuando yo llegué aquí, no había nada, solo un paisaje de tonos rojizos y muchas ganas de construir un laberinto en él. Nadie sabía dónde estaba, que aspecto tenía, cómo se llamaba, ni quiénes habitaban en él… incluso para mí era un planeta desconocido.

Éste es el lugar, el inicio del laberinto, la primera entrada por la cual yo misma accedí a esta página perdida en medio del gran océano que es la red. Su nombre es bastante anárquico, puedes escribirlo como quieras, elaberintodemarte / el·laberinto·de·marte / El Laberinto de Marte… veras que yo misma utilizo diferentes formas para referirme a él.

Hace años que comencé a construir el laberinto, no para vosotros, sino para mí. Des de pequeña he tenido la necesidad de escribir. ¿El qué? Lo que sea. Con el tiempo he descubierto que no siempre me hace falta, solo en los mejores y en los peores momentos. Me inspiro tanto en los días en los que me veo capaz de viajar saltando de nube en nube, como en los que caigo para hundirme silenciosamente en la tierra, deseando que nadie se dé cuenta. Y así, poco a poco, a base de días muy buenos y días muy malos, voy construyendo mis laberintos… Porque éste es solo uno de ellos, el primero del que abro las puertas para que alguien que no sea yo misma lo visite.

Hay muchas maneras diferentes de llegar a las costas de el·laberinto·de·marte. Hemos tenido de todo, gente que han acabado aquí sin querer, arrastrados por vientos y corrientes a veces más o menos traicioneras; afortunadamente, algunos de ellos al llegar se dieron cuenta de que sin saberlo, éstas eran las aguas que tanto anhelaban. Otros han naufragado aquí escupidos por una tormenta directamente en el centro del laberinto. Pero quizás eres uno de los expertos y has fondeado estas aguas después de una plácida travesía. Sea como fuere, bienvenid@s.

No sé si al lector o la lectora de estas líneas le gustan los laberintos, a mi me encantan. Siempre me han parecido algo fascinante, por varias razones. Cómo expresión artística, aparecen en la mayoría de las culturas a lo largo de la historia; en cuanto a su faceta lúdica, son un reto personal para todos aquellos que los comienzan; y por último, ¿por qué no reconocerlo? Me parecen lugares muy románticos.

Actualmente existen muchos dispersados por todo el mundo. De pequeña tuve la suerte de poder visitar dos de ellos, el Parc del Laberint d’Horta en Barcelona, por cercanía, y el Laberinto de Alicia en Disneyland París de vacaciones en el año 2000, y en ambos me lo pasé genial. El de Disneyland lo recuerdo bastante más grande que el de Horta, o quizás es solo la perspectiva que tenía entonces al ser más pequeña. La verdad es que la primera vez que entré no había manera de encontrar la salida. Pero eso no quiere decir que el de Barcelona sea menos interesante, formó parte del decorado de la película Perfume: The Story of a Murderer (2006) basada en la novela de Patrick Süskind, un lugar estupendo para pasar la tarde bien acompañad@, siempre que no haya un asesino suelto como en la película…

De adolescente conseguí arrastrar a toda mi cuadrilla de amigos hasta Castellserà, un pueblecito del Pla d’Urgell, en la provincia de Lleida, para celebrar mi cumpleaños en el primer laberinto de maíz que se construía a poco menos de dos horas en coche des de casa. Cuando pienso en ese día, no puedo evitar que se me escape la risa, porque fue uno de los grandes, de esos que me hacen escribir.

Pero sin ninguna duda, el laberinto más complicado que existe es la mente humana. Me temo que fue un día muy malo, no recuerdo exactamente por qué, el que me hizo zarpar a bordo de mi ordenador portátil en busca de un planeta que conquistar. El pobre ordenador hora ya tiene casi diez años, pero espero que siga siendo mi particular cáscara de nuez durante muchos más. Navegando con él hice una larga travesía antes de llegar hasta aquí. Curioseé en muchos puertos, aprendí a dominar los vientos y después de dar muchas vueltas intentando no caer en el remolino de Caribdis, el planeta desconocido acabó por nacer: mi blog.

No podía estar en otro lugar, perdido entre la Tierra y una galaxia muy, muy lejana…

No podía ser de otra manera, con la sencillez de un desierto rodeado de aguas en continuo movimiento, salpicadas de islas llenas de tesoros escondidos; con infinidad de riachuelos que se hunden en grutas y pasadizos convirtiéndose en mares subterráneos inexplorados, que llegan hasta en centro del planeta…

No podía tener otro nombre. Siempre supe que se llamaría así, elaberintoDEMARTE es un juego de palabras con mi nombre y una broma que me gastaba el hermano de una amiga. También debo decir que a veces me siento un poco marciana, pero eso es otro tema…

Y no podía estar habitado por otros que no fuesen Miguel Ángel, Lubitsch o J. K. Rowlling.

Si has llegado a leer toda la entrada hasta aquí, primero quiero darte las gracias. Solo me queda una cosa por explicar. El día del cual te hablaba, el día en el que llegué por fin con mi cáscara de nuez a esta horilla donde ahora estás tú, donde no había nada y donde de la nada planeaba yo construir todo un laberinto, tuve que decidí cuales serian sus límites y los materiales que utilizaría para llevar a cabo tal empresa.

Del:

“Conocerte a ti mismo” de Sócrates

Pasemos al:

“Créate un blog y vomita allí todo lo que se arremolina en el laberinto de tu mente, para así, algún día releyéndolo, poder conocerte mejor”.

Quizás es un plan absurdo y no sirva para nada, pero como mínimo no me podré retraer el no haberlo intentado.

Con las palabras que escribí aquel día a las tantas de la madrugada me despido, no diciendo adiós, sino hasta pronto lector/a. Espero volver a encontrarte en alguna esquina de elaberintodemarte.

Martae